Preview Trauma Center
Trauma Center llegará a Wii siendo el resultado de una peculiar combinación de conversión al sistema de control de la consola doméstica de Nintendo del juego para la portátil Nintendo DS bajo el nombre de Trauma Center: Under the Knife y, al mismo tiempo, juego nuevo. El factor novedoso viene derivado muy especialmente de su sistema de control, del que os vamos a contar nuestras impresiones, y de los nuevos contenidos que se han añadido a la historia del original.


El sistema de control táctil pasa, claro, al uso como puntero del mando de Wii. Gracias a eso, el sistema es preciso pero no complica innecesariamente el control al añadir la detección de movimiento tridimensional del mando, ya que la jugabilidad se mantiene bidimensional, es decir, sin tener que controlar la profundidad o ángulo en el que cogemos el mando. De este modo, se asemeja más a la sensación que nos podría transmitir jugarlo con un ratón (o, por qué no, sobre la táctil de Nintendo DS) que a otra cosa, haciéndolo muy intuitivo en pocos minutos. Aunque en las primeras operaciones, las que hemos jugado hasta el momento, la dificultad no es muy elevada, sí que hay momentos en los que se empieza a exigir destreza y rapidez al jugador combinando su uso del mando remoto con el cambio de instrumental sobre la marcha. Esto ya sucedía en NDS, y, queremos insistir en ello, una vez nos hemos acostumbrado al sistema de control de Wii, todo resulta mucho más fácil. El uso de los botones del mando de Wii mantiene también una lógica que ayuda a introducirse en la acción del juego. El ejemplo más claro es el uso del fórceps (unas pinzas, para entendernos), un instrumento médico que usamos para extraer cuerpos extraños, como cristales en una herida incisa. Lo seleccionamos pulsando en la dirección adecuada el stick analógico del Nunchuk y apuntamos luego hacia el cristal que le vamos a extraer al paciente. Para coger ese trozo de cristal, tendremos pulsar los botones A y B del mando (situados en la parte superior e inferior de éste) de manera simultánea para emular la presión de la pinza y agarrar, así, el fragmento de cristal. Con el cristal bien cogido, tiraremos en la dirección precisa para extraerlo, y soltaremos los botones para depositarlos sobre la bandeja que nos ponga la enfermera.La dificultad del juego nos ha parecido, hasta el momento, bastante ajustada, una vez se ha superado el tutorial y se accede a las primeras operaciones serias, pareciendo incluso un poco más afinada que en el caso de la entrega portátil. Es pronto para juzgar si esto se mantiene a lo largo de todo el título, y, en todo caso, si gustará o no a los aficionados, pues la dificultad de Trauma Center: Under the Knife ha sido comentada –y elogiada- por extenso en un mercado en el que los juegos demasiado fáciles son cada vez más abundantes. No nos importa que el final del juego sea realmente difícil, pero sí nos transmite buenas sensaciones que la curva de dificultad esté pareciendo más progresiva y cuidada, con menos saltos. Esperamos poder ratificar estas impresiones cuando analicemos el juego.Como sucedía en la portátil, los gráficos de las intervenciones se presentan, ya lo decíamos al principio, con una estética poco sangrienta, en concreto nada. El motor tridimensional presenta una interpretación adecuada del cuerpo humano para lo que busca el juego: no es fotorrealista, ni lo pretende, y dentro de los elementos fantasiosos y representaciones no repugnantes (para los no habituados a las vicisitudes médicas) de cosas como tumoraciones y demás, el conjunto es consistente. En lo que hemos visto hasta el momento, todo el apartado gráfico es sólido y bien llevado, aunque las ilustraciones de los personajes parece que a veces se quedan un poco cortas.

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